Hoy, para comenzar este nuevo post, me voy a subir al carro
del trending topic del momento y vamos a hablar de “50 sombras de Grey”. No, no
vamos a hacer bromitas sobre los tsunamis generados en las salas de cine, ni
voy a criticar el argumento del libro. Admito no haber visto la película (ni
leído el libro), pero ello no tiene que suponer que no conozca algunos detalles
de la misma, de igual modo que nunca me he tragado un erizo pero me puedo hacer
una ligera idea de lo que ello me
supondría.
Pues bien, mi crítica, como bien he dicho, no se basa en el
argumento, ni la historia, ni el fenómeno fan, sino en la doble moral de las fanses de Grey. ¿Por qué? Porque las
mismas cosas que os molan de Grey, os repulsarían si las hiciese otro tipo de
hombre.
Imaginemos que el director de la película “50 sombra de Grey”
hubiese sido un cachondo y eligiese para representar al señor Grey a cualquiera
de estos actores:
¿Le molaría a Anastasia que alguno de estos señores le diese un cachete, que le
atase a la cama, que le mandase e-mails picantones o que le preguntase la
hora en un callejón oscuro? Ni hablar. Si alguno de estos le invita a una copa, dejan el alcohol; si alguno de estos le pone una mano encima, se echan ácido
sulfúrico donde les haya tocado; si alguno de estos le llama por teléfono se
cambian de número. ¿Alguna chica vería esa
película alternativa con la misma pasión con la que ven la real? Pues no. Sería
como si para hacer la película Striptease, en vez de Demi Moore, hubiesen
cogido a Chus Lampreave. Oiga, pues no es lo mismo, ¿para qué engañarnos?
Imaginad que un compañero o compañera del trabajo (o de clase) os lleva un día a casa y cuando vais a meter algo en el maletero veis que en su
interior hay una fusta, unas esposas metálicas, antifaces, un látigo… Si vuestro/a
compañero/a os mola, os pondréis a cien deseando que se equivoque de camino y
acabéis perdidos en mitad de la nada, pero si por el contrario es un casposo, hediondo
a sudor amargo y con toda la cara de un uruk hai… Pues casi que prefieres hacer
200 km en taxi antes que irte con él/ella.
Ahora pongamos que ese mismo compañero o compañera de
trabajo os deja un post it que pone “Lo daría todo por ti”, que lo primero que
se te ocurre decirle es “Date la vuelta y no pares de andar hasta que se te
gasten los pies”.
Encima el muchacho es rico y todo el día está comprándole caprichitos
a la muchacha… Algunas personas que ven esto como un gesto dulce y cariñoso son
las mismas personas que el otro día decían que invitar a una copa a una chica
es machista. No es machismo invitar a una chica que no conoces a una copa. En
todo caso sería triste, lamentable o estúpido.
En definitiva, que en el mundo del cine nos encontramos a
dos tipos de personajes: l@s guap@s y l@s gracios@s, pero mientras que elegir
el actor de “50 sombras de Grey” casi desemboca en la Tercera Guerra Mundial,
elegir el compañero de Torrente nunca será una difícil tarea.
PD: Seguro que estáis deseando verles en un remake de la película...


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