Anoche, una de las últimas noticias que leí fue una en la
cual el ministro Wert señalaba que la Educación Artística
distrae a los alumnos de las demás asignaturas… Aquí es cuando me pongo serio,
porque con los muertos no se bromea. Desde aquí quiero proponer que todos
llevemos un crespón negro y estoy pensando enviar una misiva a la FIFA para que se guarde un
minuto de silencio en todos los partidos de fútbol, porque: el cerebro del señor
Wert, hasta ahora agonizante, ha fallecido. La neurona que quedaba pululando
por su desaprovechada cabeza se ha suicidado por mero aburrimiento. Es una muerte triste, como cuando nos deja un niño, porque nos deja sin haberse realizado, sin haber hecho nada útil en esta vida...
Decir que la Educación
Artística distrae es mostrar un conocimiento pedagógico
similar al de un canguro sobre cómo tocar el ukelele. Podría ponerme a decir
que las enseñanzas artísticas potencian la creatividad, la sensibilidad, confianza,
autonomía, etc. Pero creo que me voy a decantar por meter caña al señor Wert. ¿Se
puede ser más incompetente que este ministro? Realmente creo que quiere pasar a
la historia por algo, ya sea positivo (que va a ser que no) o negativo. Es como
aquellos asesinos en serie que tratan de pasar a la historia por razones tan
atroces. Pues el señor Wert es eso, un asesino en serie de los principios de la
educación.
Pero es que mientras nos trata de quitar de un plumazo la Educación Artística
de las aulas, le concede un gran protagonismo a la asignatura de Religión. Para
empezar: ¿no era este un país laico? Digo yo, vaya. Y que conste que soy el
primero que está a favor de la libertad de culto, un derecho importantísimo en
esta sociedad, pero es que la religión no tiene cabida en la escuela. Para eso
ya están las parroquias y las catequesis. La religión debe ser una elección
personal, no algo impuesto por decreto.
Luego nos topamos con el famoso “3+2” . Es decir, que carreras
universitarias que hasta ahora se han impartido en 4 años ahora van a llevarse
a cabo en 3… Yo creo que no hay que ser muy listo para darse cuenta de que la
calidad de ese mismo título se va a devaluar, ¿no? Es como lo que en su día
hizo el Telepizza cuando empezó a poner las pizzas más pequeñas… ¿Creíais que
no nos íbamos a dar cuenta? Pues a mí con el “3+2” se me queda la misma cara de
tonto que cuando comprobé que las pizzas pequeñas del Telepizza eran más
pequeñas que una galleta Oreo. No, hombre, es que luego tienes la posibilidad
de hacer 2 años más de máster de postgrado… A precio de oro… Yo creo que el
ejemplo sería el siguiente: hasta ahora en un concesionario te daban el coche
por un precio estándar, y luego tú puedes elegir si quieres pagar la tapicería
de cuero para los asientos o no. Con el “3+2” es como si te dieran el coche sin asientos y
te dijeran que puedes pagar los asientos de cuero o quedarte sin asientos. Por
tanto, o te quedas con los asientos de cuero o te quedas con una mierda de
coche.
Está claro que para hablar del señor Wert podría dedicar un
blog con entradas diarias, pero no sé yo qué es más peligroso, si hablar
demasiado de él para que se crea importante, o no hablar de él para que crea
que estamos de acuerdo con su labor.
PD: Espero que te haya gustado tanto como a mí me gustan tus
medidas “educativas”, Nacho
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